Mamografía y autoexamen:
tus armas contra el cáncer
En Uruguay, 1 de cada 11 mujeres podría desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida. Este es el cáncer más frecuente en las uruguayas. Solo el 1% de los casos se da en hombres.

Además, cada día cinco mujeres reciben un diagnóstico positivo y dos mueren a causa de la enfermedad. La mamografía y el autoexamen mamario son dos de las herramientas claves para detectar el cáncer de forma temprana y poder tratarlo a tiempo. Examinarnos, controlarnos y hablar del cáncer es importante para pelearle y ganarle a la enfermeda
¿Cuáles son esas alertas por las que tenemos que consultar a un médico?
Conocelas en este video:
Ilustración y animación: Faustina Bartaburu
Conocer tu cuerpo es uno de los grandes aliados para poder detectar el cáncer de mama en una etapa temprana. Mirate al espejo, tocate y fijate si encontrás algo distinto.
Sin importar qué edad tengas, mínimo una vez por mes es importante que te realices un autoexamen de mamas. Los médicos recomiendan hacerlo dos o tres días después del ciclo menstrual para las mujeres en edad fértil. El cáncer de mama hoy es curable si se detecta de forma temprana y para eso el autoexamen es clave. Así lo podés hacer:
¿Cuántos mamógrafos hay en cada departamento del Uruguay?
La mamografía es un estudio no invasivo y se realiza en unos pocos minutos. Consiste en tomar imágenes de las mamas para tratar de detectar posibles anomalías. Debe ser indicado por un médico y los resultados los brinda un profesional. Según publicó El País, en los primeros dos meses del 2021 las mamografías cayeron un 75% respecto al año anterior. La pandemia hizo que muchas mujeres dejaran de controlarse y eso preocupa a los médicos. Es importante agendar tu mamografía si estás en la edad recomendada y hablar con tu médico.
La edad de inicio de una mamografía dependerá de varios factores (antecedentes familiares, síntomas, etc). A partir de los 40 años, el médico puede recomendar mamografías de control. A partir de los 50 años se indica una mamografía cada por lo menos dos años.
De acuerdo a la Ley N.° 17.242, todas las mujeres tienen un día de licencia paga al año para realizarse la mamografía. En el caso de las uruguayas de entre 50 y 69 años el estudio es gratuito. Además es obligatorio para obtener el carné de salud con vigencia de dos años. El ministro Daniel Salinas anunció que las prótesis mamarias serán gratuitas para las mujeres que lo necesiten.
El último relevamiento que realizó el Ministerio de Salud Pública y al que accedió El País constató 77 mamógrafos en todo el Uruguay. Hay por lo menos un mamógrafo por departamento. La mayor cantidad de mamógrafos se encuentra en Montevideo (30), le sigue Canelones (8) y Colonia (5). Además existen cuatro mamógrafos móviles que recorren el país para facilitar el estudio a las mujeres de distintas localidades..

Por su parte el Hospital de Clínicas lanzó una iniciativa para la detección temprana del cáncer de mama. El “Programa para la rápida resolución del cáncer de mama” fue creado y diseñado por un grupo multidisciplinario de cátedras y servicios pertenecientes.

“Me siento feliz de poder ayudar”
Zulma Camacho (66)

¿Cómo te sentiste al escuchar el diagnóstico?
En el primer diagnóstico no estaba muy consciente de lo que me estaba pasando y me pareció que me había llegado para parar y dedicar tiempo para mí ya que trabajaba mucho y muchas horas. ¿Qué enseñanza te dejó el cáncer?
Más que enseñarme, me situó en mi lugar, llego para decirme "este es tu lugar, te necesitamos, me necesitaba a mí". Necesitaba mi lugar en el mundo y era este, el hospital de la mujer es mi segunda casa y me siento feliz de poder ayudar ¿En qué te apoyaste para sobrellevarlo? El apoyo me llegó de mis hijos y nietos, pero sobre todo me di cuenta que apoyando a los demás, me apoyaba yo, no era yo el centro de mis dolores, había otras personas que estaban en peor situación que yo y debía abrazarlas y escucharlas. ¿Qué mensaje le darías a quién cursa la enfermedad?
Cada una debe parar para encontrar su lugar, debe hacer lo que la haga feliz, debe descargar las mochilas de la espalda, sacudirse y tomarse un té con ella misma, un tiempo para ella, solo así logramos la paz y nos cargamos de energía para seguir andando y disfrutando más del paisaje.


“No me vas a ganar”
Kelly Piedra (43)
¿Cómo te sentiste al escuchar el diagnóstico?
Cuando me dieron el diagnóstico pensé en la muerte en primer lugar, en mi hijo de apenas 3 meses, en su vida sin madre, en mi pareja, en mi familia. Peor igual fue cuando me dijeron “quimio”, se me apagó el mundo, pero nunca me achiqué, nunca baje los brazos. Hace 10 años de ese día y hoy soy mamá de Juan Pablo (10) y Federica (8). ¿Qué enseñanza te dejó el cáncer?
Me enseñó a ver la vida de otra perspectiva, me enseñó que el cuerpo cambia, y más allá de las cicatrices que son muchas seguís siendo una mujer plena, a valorar día a día, a apreciar momentos, a detenerme y rodearme de afectos, me despertó y empecé a vivir. ¿En qué te apoyaste para sobrellevarlo?
Me apoyé y confié en mis médicas, en mi compañero de vida, en mis hermanos y mis amigos. Muchas veces tuve que estar entera por ellos, aunque me aguantaron la cabeza y siempre, siempre estuvieron ahí. En grupos de apoyo a mujeres con cáncer de mama, escucharlas y sentirte identificada también hace parte. ¿Qué mensaje le darías a quién cursa la enfermedad?
Sin ser un cliché “se puede”, se puede de verdad, mirarse hacia dentro y decir, “no me vas a ganar”, visualizar la enfermedad en tu interior y enfrentarla, eso me ayudo a mí. No bajen los brazos, la vida sigue y vale la pena.

“Pedir ayuda y contención externa, también es de valientes”
Nieves Pereyra (40)

¿Cómo te sentiste al escuchar el diagnóstico?
El diagnóstico con la anatomía patológica, luego de la mastectomía, fue para mi el más importante porque ahí supe cuál era el tratamiento exacto, qué me esperaba. Fue complejo, pero esperanzador. Que tenía cáncer me enteré sola, abriendo un sobre en una sala de espera. Creo que es algo a revisar en el sistema médico uruguayo. No se tiene en cuenta el impacto de enterarte algo así, sin la debida contención profesional. Es simplemente devastador e inhumano. ¿Que enseñanza te dejó el cáncer?
Muchas. Que la vida se te da vuelta en un minuto y que no tenés nada seguro, la principal. No me iluminé, no me cayó esa "ficha" que les cae a muchos, y menos aún entendí todo, pero definitivamente, si miro atrás no soy la misma persona que antes de la enfermedad. No quiero romantizar la situación, pero a nivel de enseñanzas fue todo evolución. ¿En qué te apoyaste para sobrellevarlo? Siempre lo digo: empezar terapia con una psicóloga especializada en el tema, Daniele Restano. El cáncer de mama en mujeres jóvenes es muy complejo por todas las implicancias a nivel de lo femenino y lo sexual. Hace falta deconstruirse y volver a empezar. Es supernecesario hablar más del tema ¿Qué mensaje le darías a quién cursa la enfermedad? Que hay que confiar que el cuerpo médico y el personal de salud, están de tu lado. Y buscar contención en grupos de pacientes o con profesionales especializados. La salud mental es tan importante como el tratamiento indicado. No solo se trata de estar vivas, se trata de estar vivas y bien. Pedir ayuda y contención externa, también es de valientes.
“Todos somos vulnerables y a todos nos pueden pasar cosas”
Susana Anelo (61)

¿Cómo te sentiste al escuchar el diagnóstico? Al sentir el diagnóstico no me sorprendí. Siempre tuve mamas con nódulos, todos los años cuando me hacía el control a veces estaba todo bien y a veces tenía unas alertas, que resultaban benignas. Para completar el cuadro, mi madre tuvo cáncer de mama, la operaron y salió bien, tenía esa experiencia de que podía no ser tan tráfico. ¿Qué enseñanza te dejó el cáncer? Que todos somos vulnerables y a todos nos pueden pasar cosas. Ser fuerte es un privilegio y me considero una mujer fuerte que no se deja vencer por las adversidades. Siempre digo lo mismo, todo pasa. Lo que te parece horrible, pasa el tiempo y ya lo solucionaste, de una manera optimista. Soy esencialmente optimista y la enseñanza es que hay que cuidarse, controlarse y no dejarse estar. Me diagnosticaron en pandemia y es increíble la cantidad de gente que pone como excusa la pandemia. En octubre del 2020 me diagnosticaron, me hicieron el tratamiento, la pandemia no fue un obstáculo para nada. ¿En qué te apoyaste para sobrellevarlo? La fe. Desempolvé viejas creencias, recé. Mis hijos, mis amigas que siempre están. Eso es lo que me dio más fuerza para seguir adelante y ahora me siento súper bien. ¿Qué mensaje le darías a quién cursa la enfermedad? A quien cursa la enfermedad le diría que trate de ser positivo. Específicamente el cáncer de mama es sumamente tratable si se agarra a tiempo. Si te controlás todos los años y aparece en un control anual, podrás salir adelante. Las cosas han cambiado. Es tratable. Con los tratamientos adecuados se puede salir. Tengo que tomar un medicamento por cinco años, quizá en algún momento puedo dejarlo. Me siento bien, me siento fuerte, me alimento bien, hago ejercicios, trabajo, me gusta lo que hago.

“La primera enseñanza es que hay que controlarse”
Cecilia Abonna (59)

¿Cómo te sentiste al escuchar el diagnóstico?
Fui a hacerme una mamografía y cuando iba saliendo me llaman por teléfono para avisarme que al otro día tenía que hacerme una ecografía urgente. Me palpé y fui a controlarme porque me palpé un bulto. En mi cabeza, sabía que era eso. Con la ecografía me dijeron que era cáncer, que era maligno, que fuera al oncólogo. Lloré, me puse triste, se me fue la mente, sentí un montón de sensaciones diferentes. El lunes siguiente me fui al oncólogo para que me atendiera lo más pronto posible. El peor día fue cuando fui a la quimio. Ese fue mi peor momento, cuando entré al hospital, ahí me angustié muchísimo. El lugar era frío, el ambiente, la situación también. Entrás ves a todas las mujeres, en todas las situaciones. Las mujeres que te atienden, por suerte, son divinas y muy agradables. Siempre les agradezco a las enfermeras, personal de quimio y radio y a los médicos del Hospital de la mujer Paulina Luisi, del Pereira Rossell.

¿Qué enseñanza te dejó el cáncer?
Hay que ir al médico. Yo siempre me sentía bien, nunca estuve enferma de nada. Solo me había internado cuando tuve a Sofía y Andrés. Así que la primera enseñanza es que hay que controlarse. En esos meses de quimio, uno llega a la conclusión que había mujeres que no se atendían para nada y quizá lo agarraron tarde. La segunda enseñanza es que no hay que vivir de forma tan acelerada. Tenés que disfrutar de todo, hacerte un tiempo para vos. Eso lo aprendés ahí. Siempre hay tiempo, aunque uno tiende a ir dejando cosas. Hay que hacerse tiempo, disfrutar y compartir. Si querés estar con una amiga, con tus hijos, tus nietos, los llamás. Si un día querés no hacer nada, está bien. Si la casa no está tan limpia, no importa. Nada es tan importante como estar sano. La salud es todo, ¿no?

¿En qué te apoyaste para sobrellevarlo?
Me apoyé en las personas que en ese momento me brindaron todo su amor, me acompañaron, me cuidaron. En mi oncólogo y en mí misma. Hay que tener fe en que uno va a salir. Mi hija estaba embarazada y yo quería ver a mi nieta. Tuve fe en Dios y solo quería estar viva para conocer a Allegra. Es un tratamiento largo, tenés que tratar de llevarte bien con tus médicos porque el camino es largo. El proceso es extenso. Aun cuando estás de alta, tenés que seguir cuidándote, así que hay que apoyarse en los médicos y ser “pacientes”.

¿Qué mensaje le darías a quién cursa la enfermedad?
A cualquier enfermedad hay que ponerle una actitud positiva. A veces pensás por qué te toca a ti, etcétera, pero ya está, hay que ser positiva. Hay que confiar en los médicos, en su tratamiento. Nunca dejás de ser una enferma oncológica, uno se harta, pero es así, hay que convivir con lo que a uno le tocó. El mensaje es que hay que cuidarse, tener un régimen saludable ante la enfermedad y para mí, es fundamental tener ganas de vivir. Y si te llegó el momento, todo te servirá para irte mejor. Hay días muy difíciles, una de las cuestiones más angustiantes fu e ver que compañeras ya no estaban. Uno tiene que dar todo de uno y prepararse espiritualmente, agradecer lo que tuviste y si te toca irte, saber que hiciste todo.
Estudios realizados en Uruguay han comprobado que desde mediados la década de los 90, lentamente pero de forma sostenida, la mortalidad del cáncer de mama está disminuyendo. Esto se debe especialmente al progreso en los tratamientos y al diagnóstico a tiempo.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama?

- Ser mujer es el principal factor. Es un cáncer que afecta a las mujeres en su mayoría. Solo un 1% de los casos se detectan en hombres. - El riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta con la edad pero también hay casos de mujeres jóvenes con la enfermedad. - El riesgo aumenta en las mujeres con antecedentes familiares en hermana, madre, abuela materna o paterna. Igualmente el 90% de las mujeres con cáncer de mama no tienen antecedentes familiares. -Riesgo genético: entre un 5 y un 10% de los cánceres de mama son hereditarios provocados por cambios en los genes heredados de uno de los padres. - La raza: las mujeres blancas tienen más probabilidad de desarrollar cáncer de mama. - El sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo también son factores de riesgo - La lactancia materna ha demostrado una reducción del riesgo de contraer cáncer de mama especialmente si se prolonga más allá del año del bebé.

Fuente: Programa Nacional de Lucha Contra el Cáncer.
Ilustraciones: Faustina Bartaburu
Visualizaciones: Valentina Caredio
Video y animación: Faustina Bartaburu
Entrevistas y testimonios: Mariana Malek, Emilia Triay
Editora Multimedia: Florencia Traibel
Editora EME: Silvana Nicola
Diseño: EL PAIS