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La despedida del Pato Aguilera con invitados de lujo: Maradona, Francescoli y más
Luis Prats 

La despedida de Carlos Aguilera celebró la carrera de un goleador que dejó su marca con varias camisetas, entre ellas las de los dos clubes grandes y la Selección uruguaya, pero a la vez reunió una serie de estrellas quizás no repetida luego sobre el césped del Estadio Centenario: Diego Maradona, Enzo Francescoli, Pablo Bengoechea, Juan Ramón Carrasco, Gabriel Cedrés, Sebastián Abreu y el chileno Ivo Basay. 

El encuentro se disputó el sábado 24 de junio de 2000 en el Estadio Centenario, con recaudación a beneficio del hospital Piñeyro del Campo y la Fundación Peluffo Guiguens y televisión en directo para todo Uruguay y otros países, según se anunció entonces. Antes del juego actuaron Los 8 de Momo y en el entretiempo lo hicieron Los Fatales.  

Se enfrentaron Peñarol con un combinado llamado «Resto de América». Los aurinegros se impusieron 6 a 2 y los goles más comentados fueron los dos del Pato, así como el tiro libre que un Maradona con varios kilos de más clavó en el ángulo. Cuando Diego estaba preparando el remate, Aguilera se le acercó y le dijo algo al oído, lo que hizo que aquel le lanzara una patadita suave, todo parte del show por supuesto.

 

Los aurinegros salieron con Elduayen; Cafú, Marcelo de los Santos, Bizera, Borjas; Marcelo Romero, De Souza, Bengoechea, Cedrés; Aguilera y Franco. Luego ingresaron Sergio Martínez, De Agustini, Óscar Aguirregaray, Bueno, Rotundo, Césaro, Leguizamón, José Enrique de los Santos, Martín García, Pandiani, Carreño, Olveira, Albermagger y Luis Romero. El técnico era Julio Ribas.

El «Resto de América» alineó a Rabajda; Herrera, Gutiérrez, Goncálvez, Lima; Gonzalo de los Santos, Carrasco, Maradona, Francescoli; Marcelo Otero y Basay. Más tarde entraron Fernando Álvez, Pilipauskas, Darío Rodríguez, Álvaro Pereira, José Perdomo, Baltierra, Diego Aguirre, Jorge Da Silva, Carlos María Morales, Jorge Villar, Fernando Silva y Abreu . El técnico fue Carlos Aguilera padre.

Los goles fueron convertidos por Franco a los 11′, Cedrés a los 15′, Basay a los 20′, Maradona a los 27´, Bueno a los 55′ y 66′, Aguilera a los 59′ y 62′.  Una curiosidad es que el primer tiempo duró 40 minutos y el segundo 32. Pero esos 72 minutos estuvieron repletos de fútbol y nostalgia.

El Pato surgió como un niño prodigio en River Plate en 1980. Ya entonces mostró las virtudes que fundamentaron su carrera: gran habilidad y notable capacidad goleadora. Fue uno de los pocos futbolistas que alcanzaron la dimensión de ídolo tanto en Peñarol como en Nacional. Lo mismo ocurrió en el Genoa de Italia. Además, defendió a Racing de Argentina, Independiente Medellín, Tecos de México y Torino de Italia. Con la Celeste fue campeón de América en 1983: él convirtió de cabeza el gol ante Brasil en Salvador que valió el título.


Fotos: Archivo El País
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